Atrapada en el torreón.
Flor de caña.
Flor de noche vestida de cielo
Eres gardenia y bajo tus ojos resguardas misterio.
Eres.
Seduces al viento y a la noche y a mí.
Pero me seduces desde ayá y yo me desespero desde acá.
Y retorno a esa noche donde por vez primera te vi.
Y desembocas en poesía
Como río fértil anunciando el amor.
Y entonas mi nombre y yo entono tu alma.
Y en tonos celestes devuelves mi calma.
Lluvia de junio.
Arcoiris de abril.
Viento de luna que desnuda tu cintura y la deja para mí.
Pero estás bajo llave.
En el cuarto más alto del torreón de marfil.
Y no te quiero rescatar.
Pero te imploro que bajes y seas.
Y sólo que seas.
Que seas luz para mi ceguera.
Música con tu voz.
Besos con tu boca y cantera en mi interior.
Piedra rosa para construirnos.
Madera rústica para adornarnos.
Campana de bronce para casarnos.
Calesa de oro donde soñamos los años.
Te espero como segundero de reloj de bolsillo.
Te añoro como el atardecer al rojo.
Mi mujer que no es mía, mi soneto que sí.